domingo, 19 de noviembre de 2017

Las cinco claves que llevaron a San Martín al título del Súper 20

Repasamos cinco puntos fundamentales que hicieron de San Martín el campeón del Súper 20.

San Martín superó a Instituto por 83-74 este sábado y con la victoria se consagró campeón del Súper 20, sumando su primer título en la primera categoría de nuestro básquet. A la hora de analizar las virtudes del equipo de Sebastián González, hay mucho material para mencionar, potenciado por un muy buen entrenador y uno de los mejores planteles de la competencia, en términos de jerarquía. Pero ¿cómo terminaron encajando todas sus piezas para conseguir el objetivo máximo de este inicio de temporada? Lo repasamos.
La defensa. No hay dudas que es en la defensa donde nace el éxito de este San Martín. Durante los ocho partidos de fase regular, los correntinos fueron la segunda defensa más eficaz del torneo, solo superado por San Lorenzo. SIn embargo, su rendimiento en los juegos decisivos fue todavía más destacado: en los cuartos de final dejaron a Salta en un promedio de 71,5 puntos; en la semifinal dejaron en 83 a un Gimnasia que traía una media de 85 por partido, mientras que lo de la final habla por si solo, permitiendo apenas 74 tantos a un Instituto que superaba los 90 de media.
¿Cuáles son las grandes virtudes defensivas del equipo? Más allá de los muy buenos marcadores individuales que poseen (Faggiano, García, Lescano, Aguerre), se destacan en dos facetas claves: son el equipo que más pérdidas le genera al rival y también aparecen entre los mejores a la hora de asegurar el rebote en el aro propio. Como si esto fuera poco, aparecen segundos a la hora de marcar el triple: permiten apenas un 31% a sus rivales desde esa área.
El juego interior. Ofensivamente son muchas las virtudes para mencionar en San Martín, pero seguramente ninguna más valiosa que su producción en el juego interior. Los correntinos son el equipo que más dobles convierte por partido (23) y además lo hacen con buenos porcentajes (54%). Con dos pilares como Wood y Keenan, el campeón se fortaleció cerca del aro, dominó rebotes y generó espacios para liberar a sus muy buenos tiradores. Ah, y a pesar de ser dos extranjeros con buen cartel en la Liga, ninguno de los dos estadounidenses tuvo problemas a la hora de adaptarse a un rol más reducido que en otras campañas.
El tiro externo. San Martín es un equipo sumamente balanceado en ataque y mientras mencionamos su juego interno, no podemos dejar de destacar su ofensiva perimetral. Si bien aparecen en mitad de tabla (10°) en cuanto a triples convertidos (8,4 por partido), lo hacen con excelentes porcentajes de acierto: un 40%, válido para ser la segunda mejor marca de la competición (Instituto terminó primero). Con tiradores del calibre de Treise, Aguerre y Mainoldi, más un Faggiano muy mejorado en ese aspecto (lanzó un infernal 59% en triples en 13 partidos jugados), los números globales tienen fácil explicación.
Cuidado del balón. Así como San Martín fue el conjunto que más pérdidas le generó al rival (15,2), también fue el segundo que menos entregó el balón: lo hizo en solo 11,1 ocasiones por juego. Este diferencial de cuatro balones extra a su favor, para un plantel con tanta jerarquía, terminó siendo determinante. Los correntinos toman algunos riesgos en ataque y no dejan de lastimar en transición cuando tienen la chance, pero nunca se apresuraron y siempre tuvieron un cuidado muy especial con el tema pérdidas.
Rodaje. Más allá de los números, está claro que una de las grandes virtudes de este San Martín pasa por el rodaje de su plantel, repitiendo todo el equipo y cuerpo técnico del año pasado, con la excepción de dos incorporaciones (Treise y Keenan). No solo tienen la ventaja del conocimiento de sus piezas, sino que también la experiencia de haber estado antes en estas situaciones y sobre todo, sed de revancha como grupo, tras algunas frustraciones en los últimos años. Finalmente, se sacaron esa espina de la mejor manera posible.

Juan Estévez / bÁSQUET PLUS

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