miércoles, 20 de abril de 2016

“Hoy hasta el 10 tiene que marcar”

El uruguayo Paolo Montero dirige Boca Unidos con la filosofía que aprendió en la Juve. Si dejan todo en la cancha, no le molesta si sus jugadores después salen.
- ¿Qué hace en la B Nacional un ex jugador mundialista con casi 10 años en la Juventus?
- Tampoco fui Paolo Maldini… En Montevideo nos juntábamos con mi cuerpo técnico para ver qué chances podían surgir y no descartábamos nada. Cuando apareció lo de Boca Unidos, me asesoré con gente de ascenso, entendí que había un club serio y un equipo competitivo, y no dudé.

- ¿Cómo conseguiste info de Boca Unidos y la categoría?
- Muchos videos. Antes de asumir y ahora en pleno torneo. A veces incluso mandamos a grabar el partido de algún próximo rival si no lo televisan. Y también me nutro de las opiniones de los jugadores. Varios de ellos ya jugaron contra equipos de la categoría y me pueden decir por dónde complicar a los rivales. No creo que me saquen autoridad por escucharlos, al contrario.

- ¿Qué te dejó Menotti de cuando te dirigió en Peñarol a tus 18 años?
- Que los defensores jugáramos en mitad de cancha. Nos pedía que manejáramos el concepto del elástico: nos movíamos de acuerdo al movimiento de la pelota; si había un pase atrás, dábamos un pase adelante. Achicábamos y los delanteros a veces no sabían si picar o no. Hoy a mí me gusta un equipo que defienda en bloque, a la italiana, pero con los defensores jugando mano a mano. Si ellos se la bancan, en el medio se puede generar más fácil la superioridad numérica. A mis defensores les digo que miren videos de Baresi; hacía todo bien. En realidad, a todos les aconsejo que vean fútbol. Siempre se aprende algo.

- ¿Qué debe tener un conductor?
- Sinceridad, sentido común y sobre todo, tratar igual a Cángele, la figura, y a un juvenil. Venimos de una época en la que cuando debutábamos, los jugadores grandes no nos dejaban hablar y nos decían dónde sentarnos en el vestuario. Hoy son todos iguales.

- ¿Y qué defecto de qué técnico te marcó?
- Algo de Fabio Capello, a quien tuve en la Juventus. No copiaría su manejo de grupo. Tenía 13, 14 jugadores y al resto no le prestaba atención. Saco virtudes de todos los buenos técnicos que tuve. Capello era muy inteligente para ver y cambiar los partidos desde el banco. Menotti intentaba que jugáramos siempre. Marcello Lippi y Carlo Ancelotti planificaban bárbaro los partidos y estudiaban al rival con detalle. Pero estos tres, a diferencia de Capello, manejaban bien al grupo. Hasta los suplentes estaban contentos.

- ¿Dónde basás la relación con el jugador?
- Es que podés tener una idea avanzada de juego pero si no lográs buen contacto con el jugador, no sirve para nada. De mi carrera como futbolista no les hablo. Pero sí les digo que los fenómenos que conocí se mataban entrenándose. Los Zidane, Davids y Del Piero tenían que estar rotos para no exigirse. Ellos querían ser los mejores todos los días. Eso de que a los distintos no les hace falta entrenarse es un verso rioplatense. No es lo único que se piensa solamente en esta región: en algunas categorías de Uruguay se da que el 10 no marca y hoy tiene que marcar, ningún jugador en el mundo puede darse el lujo de no correr. Ya ni los árbitros tienen panza.

- A Cángele lo definiste como el arquitecto entre los obreros de Boca Unidos. ¿Cuántos arquitectos y obreros tienen que haber por equipo?
- En todos los equipos tiene que haber un arquitecto. Son los distintos, los de una intuición tan elevada que tienen el partido en la cabeza. A ellos no los podemos llenar de directivas. Son espontáneos, resuelven cuando les llega el problema. Tienen en la cabeza dónde están todos los compañeros y rivales. Pero el arquitecto debe saber que sin el obrero no construye. Lo individual no puede pasar lo grupal.

- Contaste que siguieron la relación con Zidane. ¿Qué dice el técnico del Real Madrid sobre el de Boca Unidos?
- Se ríe. A él le agarraron ganas de ser entrenador de la noche a la mañana. Tenía la capacidad, vivía hablando de fútbol. Los fenómenos saben más que cualquiera. Pero no se había armado para ser técnico. Hasta que hizo el curso y se interesó. A mí me pasó algo similar. Y me encanta esto. Me subió la adrenalina de nuevo. ¿Sabés lo que es estar todos los días en tu casa con el control remoto en la mano? Zidane no imaginaba que yo podría ser técnico. Es que a mí me gustaba el fútbol pero no era tan profesional como ellos. No tenía una vida desordenada pero disfrutaba de salir a comer con amigos o de tomar un aperitivo. En ese sentido zafé de no jugar en la época de los celulares de hoy. A los que graban a un jugador afuera de las canchas, les digo que dejen vivir. Que tengan códigos.

- ¿Y a tus jugadores les decís que se cuiden en la vida privada? Hoy el hincha te condena si te encuentra una noche tras una derrota.
- Lo que quiero es que en los entrenamientos y en los partidos dejen todo. Cuando jugaba, yo consideraba que si había dado el máximo pero habíamos perdido, igual podía salir. Nunca me interesó lo que opinara la gente.


Fuente: Olé- Ariel Senosiain

 

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